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Ciberdelitos a los que estar atentos en 2022

En Mundo Seguro te contamos cómo prevenir y actuar ante las estafas virtuales.

Así como Internet conquistó el mundo con un sinfín de bondades, también se convirtió en el escenario ideal para cometer fraudes y estafas. El ciberdelito ya es una industria en sí misma que mueve millones de dólares a lo largo y ancho del planeta. 

¿Cuáles son las amenazas a las que tenemos que estar alertas en este 2022? ¿Qué hacer para prevenirlas y cómo actuar si ya fuimos víctimas de ellas? Enterate de todo lo que está pasando en este universo en esta nota de Mundo Seguro.

 

Del deepfake al ransomware

Los ciberataques o ciberdelitos son formas de acceder, modificar o destruir datos confidenciales, extorsionar a los usuarios o interrumpir la continuidad de nuestro negocio. 

Si bien la tecnología es una gran aliada para la vida cotidiana y profesional, es importante tener en cuenta las consecuencias que puede traer un mal uso de ella o un simple descuido. “Datos de tarjetas de crédito, información personal o material importante de nuestro negocio, circulan hoy en diferentes plataformas online. En el último año las estafas virtuales se incrementaron cerca de un 300% y alcanzaron tanto a pequeñas, medianas y grandes empresas, como a personas físicas”, dice Pablo Montiel, ingeniero en Telecomunicaciones y especialista en ciberseguridad.

Los atacantes son cada vez más creativos, a tal punto que, a medida que se van difundiendo sus metodologías, encuentran nuevas formas de cometer sus delitos. En su Informe sobre Predicciones Globales de Ciberseguridad, Check Point Software anticipa cuáles serán los principales ciberdelitos en este 2022:

Fake news: si en 2021 se difundió información errónea sobre la pandemia de la COVID-19, en 2022 seguirán las campañas de noticias falsas para ataques de phishing (se trata de una técnica de ingeniería social que usan los ciberdelincuentes para obtener información confidencial de los usuarios de forma fraudulenta y así apropiarse de la identidad de esa persona) y estafas.

Criptocrimen: con el dinero convirtiéndose en software, los atacantes perfeccionan el robo de bitcoins y altcoins.

Deepfake: las técnicas de video o audio falsos son lo suficientemente avanzadas para crear contenido dirigido a manipular opiniones y cotizaciones bursátiles, o para obtener permisos y acceder a datos sensibles.

Ransomware: en 2021, 1 de cada 61 empresas experimentaron semanalmente el robo de datos de sus equipos y la consiguiente extorsión por rescatarlos. Según la consultora Unit 42, el pago promedio por un ransomware aumentó más del 80% en la primera mitad del año pasado. 

Buenas prácticas: ciberseguridad

La ciberseguridad es un conjunto de buenas prácticas para proteger sistemas, redes y programas de los ataques digitales. Hace algunos años era impensado siquiera hablar de este tema en el ámbito corporativo, pero las empresas fueron tomando conciencia de la problemática y empezaron a invertir en el área.

“El entorno digital muchas veces es más peligroso que el real. Si no salimos a la calle con la cartera abierta ni invitamos a nuestra casa a alguien que no conocemos, ¿por qué lo hacemos en espacios digitales? En la mayoría de los casos, los ataques o estafas suceden por error, desconocimiento o  descuido”, destaca Montiel. 

Los expertos coinciden en que debemos cuidarnos como lo haríamos en cualquier circunstancia y emplear herramientas para aprovechar al máximo los múltiples beneficios de la tecnología. Algunos consejos:

Tener un antivirus confiable y software legal.

Contar con equipos actualizados y hardenizados (es decir, con medidas de seguridad que reducen su vulnerabilidad). 

Cambiar las contraseñas periódicamente y no compartirlas.

Utilizar un doble factor de autenticación de todas las cuentas (contraseña + código). 

No revelar información personal o sensible a desconocidos.

Navegar siempre en sitios conocidos.

No utilizar equipos públicos o de otras personas para acceder a aplicaciones, redes sociales o cuentas bancarias.

Evitar el uso de redes de wi-fi públicas para acceder a sitios que requieran contraseñas.

Si somos víctimas de una estafa virtual o un ciberdelito es fundamental actuar con velocidad, y evitar borrar o destruir la información relacionada con el hecho, ya que la integridad de este material será vital para poder iniciar las causas penales e investigaciones pertinentes. Una vez aseguradas las pruebas hay que hacer la denuncia, y nunca realizar la búsqueda por cuenta propia. De ser necesario, el paso siguiente será contactar a un perito forense para que continúe con el rastreo de los delincuentes”, recomienda Montiel. 

Por todo esto es imperioso que las compañías le den valor a la información que manejan, cumpliendo con los requisitos de seguridad para protegerla. Para ello, no solo están aplicando protocolos y herramientas tecnológicas, sino que están comenzando a asegurar los datos de sus clientes. 

“Los ataques informáticos son cada vez más comunes y el impacto financiero y emocional que tienen es aún mayor. Generalmente, cuando una empresa sufre un ataque de este estilo suele ocultarlo, y eso es un error: hay que visibilizar este flagelo que está sucediendo a nivel global. Tenemos que ser conscientes del uso que se hace de la tecnología y esforzarnos en implementar buenas prácticas para minimizar los riesgos”, concluye Montiel.

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