Historias & Noticias

Especiales Mundo Seguro

Cómo animarnos a vivir un 2024 diferente

La psicóloga Beatriz Goldberg nos acerca tips para pensar el ciclo que cierra y el que inicia.

Diciembre suele provocar un verdadero tsunami emocional entre los proyectos laborales que concluyen, los actos del colegio, las reuniones de amigos y, por supuesto, la organización de las fiestas. Es una época de balance, de reflexión y, en muchos casos, de barajar y dar de nuevo. Por eso, según los especialistas, en este contexto es muy importante nivelar los sentimientos y mantenerse lo más ecuánime y sereno posible. 

 

Para abordar estas reflexiones y acercar herramientas, en Mundo Seguro entrevistamos a la licenciada en Psicología, Beatriz Goldberg, miembro de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA) y especialista en crisis individuales, de pareja y familiares. 

 

Aquí nos cuenta por qué el cierre del año moviliza tanto: “Consciente o inconscientemente, nos detenemos a analizar los logros obtenidos y también aquellas cosas que soñamos o proyectamos y no pudimos conseguir. Al mismo tiempo, se nos impone socialmente esa sensación –tramposa y ficticia– de que en estos días todo tiene que ser perfecto, lindo, armonioso. Las redes sociales colaboran mucho con esa falsa idea de felicidad hollywoodense. Y no siempre es así. El fin de año es un momento de introspección: depende el caso, ese momento podrá ser más positivo o más negativo”. 

nota_Mesa de trabajo 1

¿Por qué la llegada del Año Nuevo contribuye con esa fantasía de que todo empieza de cero?

Claro, pareciera que a las doce todo se termina y nos vamos a convertir en calabaza. Todo lo que no hicimos, aquello que quedó pendiente, se perdió, se esfumó. ¡No! Tenemos que ser más benevolentes con nosotros mismos. No digo con esto que no haya que cuestionarse hechos, actitudes o esconder las cosas debajo de la alfombra, pero debemos escapar de esa percepción angustiante de que el reloj nos corre. Los últimos 15 días del año suelen ser eufóricos, furiosos, caóticos: queremos hacer todo y rápido. Concretar y cerrar, cuando hay cosas que ni siquiera estaban abiertas.

 

¿Hay síntomas que evidencian la llegada de esta época? 

Sí, aparece generalmente la ansiedad, el miedo y la tristeza o melancolía. Nos ponemos muy ansiosos porque caemos en la cuenta de que no logramos todo lo que nos propusimos. El miedo puede manifestarse en ataques de pánico por temor a enfrentarse en una reunión familiar a personas que no deseamos encontrarnos. La tristeza o la melancolía surge cuando pensamos en aquellos que no están. Cuesta mucho la primera Navidad o Año Nuevo después de perder a un ser querido.

 

¿Qué papel juega la inteligencia emocional durante estas fechas?

¡Fundamental! Es un tipo de inteligencia que permite gestionar adecuadamente las emociones. Durante este terremoto existencial en el que podemos caer en una autocrítica feroz y destructiva, en la queja y disconformidad constante, es imperioso tener la suficiente plasticidad mental para apartarnos de ese círculo vicioso que tanto nos perjudica.

 

¿Cómo puede implementarse la inteligencia emocional?

Sabiendo elegir los momentos. Una buena estrategia es no hacer todos los cambios juntos en el último mes del año, porque seguramente condicionamos su concreción a futuro. Son semanas en las que queremos ponernos las pilas con el gimnasio, anotarnos para estudiar la carrera que postergamos durante tantos años, aprender un nuevo idioma, empezar clases de baile, comer saludable… A veces nos boicoteamos nosotros mismos. 

 

¿Entonces?

No se puede hacer todo en simultáneo. Es preferible dar pasos pequeños pero seguros. Es genial tener ese entusiasmo por emprender, pero deberíamos previamente hacer una lista de prioridades. Para alcanzar nuestra mejor versión, tenemos que fomentar una actitud positiva y plástica para rectificar rumbos y vínculos. Y aquí incluyo al otro porque muchas veces perdemos el tiempo midiéndonos o comparándonos con los demás. Hay que evitar entablar relaciones con gente tóxica que nos hace mal. Debemos descubrir qué es lo que realmente queremos hacer, pero sobre todo filtrar con quién o con quiénes lo queremos hacer. El contagio emocional es muy fuerte, tanto para bien como para mal. A veces es mejor un “no” a término que un “sí” a todo. 

 

Patear el tablero

En su más reciente libro, “Nunca es tarde: cómo recalcular tu vida a cualquier edad”, Goldberg plantea la posibilidad de poder cambiar el norte de nuestra vida. ¿El comienzo de un nuevo año es una buena ocasión para intentarlo? “Sí, por supuesto. Es una oportunidad hermosa para resetearnos y convertirnos en esa persona que queremos ser: empática, sin prejuicios, con la autoestima alta, segura de sí misma. Si encontramos esa pulsión creativa que nos hace únicos, singulares, diferentes al resto, podremos cambiar nuestro rumbo significativamente”, explica la especialista. 

 

¿Cuánto atenta el contexto para poder lograrlo?

Puede que a veces no se nos alineen todas las coordenadas sociales, económicas y hasta políticas, pero soy de las que creen que a las crisis hay que darles la bienvenida. Cuando uno está en piloto automático es difícil abrir nuevas puertas. Si no hay crisis, no hay cuestionamientos; y sin cuestionamientos no hay posibilidad de cambio. Aquello de “nunca es el mejor momento para iniciar un nuevo camino”, es totalmente cierto. 

 

¿Qué les aconsejarías a nuestros lectores para arrancar con plenitud el 2024?

Que elaboren un plan de acción con proyectos a corto y mediano plazo. Para ello no tienen que ser conformistas y deben ser proactivos, conociendo sus fortalezas y debilidades. Deben forjar un esquema de pensamiento/acción que sea positivo y no negativo, rumiante. Y hay que eliminar del vocabulario los “No voy a poder” o “Si hubiese hecho esto o lo otro…”, para incorporar frases del estilo “Voy a intentarlo”, “Aprendí de mis experiencias pasadas”, “No podré conseguir todo al instante”. 

 

¿Afirmar más que negar?

Sí, los pensamientos propulsores nos empujan a ir hacia adelante, evitando que nos frenemos, nos llenemos de miedos y hostigamientos. A veces no importa tanto cuál es la realidad, sino el enfoque que le damos y la actitud que adoptamos frente a ella. La idea es que podamos convertirnos en nuestro propio coach para aprender a gestionar emociones, pensamientos y actos.

 

*Con una experiencia profesional de más de 30 años, Beatriz Goldberg coordina talleres y ofrece conferencias participativas tanto en la Argentina como en el exterior. Escribió numerosos libros, entre ellos “Estoy a tiempo todavía”, “Cómo emprender en cualquier etapa de la vida” y “¿Qué quiero ser?”, “Cómo superar los miedos y ser feliz”, “Cómo lograr plenitud a través de la autoestima” y “Tengo un adolescente en casa ¿qué hago?”, entre otros. Su libro “No le tengo envidia a los hombres, Dr. Freud” fue elegido parael guión de una obra de teatro homónima que fue representada nacional e internacionalmente.

#Autoayuda #Autoestima #BalancedeAño #InteligenciaEmocional #Psicología
x