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La falta de sueño: un problema cada vez más común

Según los especialistas, pocas personas en la Argentina tienen buenos hábitos de descanso.

Un estudio realizado en 2023 por la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) indica que un 75% de la población argentina presenta alguna alteración del sueño. Es decir, sufren problemas para descansar. El estudio señala como uno de los principales agravantes el estrés y la angustia, que se relaciona con la inestabilidad y la incertidumbre económica que atraviesa el país hace varios años (Fuente: El País online). 

 

En Mundo Seguro, hablamos con el Licenciado en Psicología, Matías Sanchez Sanda, para que nos cuente un poco sobre cómo viven los argentinos sus hábitos de sueño y cómo mejorarlos.

 

En la Argentina, de ese 75% con trastornos para dormir, el 38,61% de las personas presenta insomnio o sueño interrumpido y el 21,39% duerme menos de las ocho horas recomendadas

 

“Es importante hablar de esto porque el sueño es un proceso fundamental para nuestra biología, ya que participa en la modulación de muchos procesos”, nos cuenta Matías Sanchez Sanda. En el sueño, nuestro cerebro sigue funcionando. Participa en diferentes procesos de consolidación de aprendizaje y asentando la información.

 

En la actualidad, el insomnio se lleva el primer puesto de los trastornos de sueño más comunes: las causas suelen ser fuentes de estrés, del índole que sea. El estrés continuo genera mayores rumiaciones, y estas mayores rumiaciones impactan a la hora de la conciliación del sueño, su duración, eficiencia y calidad. Matías nos dice: “Las personas que sufren de insomnio pueden tener dificultades al momento de conciliar el sueño, que sería más insomnio de conciliación, o de fragmentación, por el cual los pacientes se despiertan  a mitad de la noche o anticipando al horario en el cual pretendían despertarse”. 

 

El insomnio tiene un impacto funcional en la vida diaria, ya que la obtención de un buen dormir es una parte básica de las conductas saludables, entre los que también se encuentran la actividad física y la alimentación: “Si alguien duerme mal, es muy probable que esté más cansado y pueda realizar menos actividad física. Menos actividad física se asocia a mayores dificultades, por ejemplo, cardiovasculares. Si yo duermo mal hay más chances de que tenga menos tiempo o que tenga menos hambre y termine comiendo menos o que termine comiendo mal”, señala el psicólogo.

 

Para tener un sueño saludable, hay algunas medidas prácticas que se pueden sumar a nuestros estilos de vida: 

  •  • Evitar el uso de pantallas de corto alcance pegado al horario del sueño (por lo menos 30 a 60 minutos antes del horario de irnos a dormir).
  •   Si pasaron aproximadamente 30 minutos desde que nos acostamos y no podemos dormir, lo mejor es no forzar el sueño sino levantarnos, ir a realizar alguna conducta que no sea muy estimulante y recién cuando aparece el sueño volver al dormitorio.
  •  • Entender las rutinas de sueño: utilizar los mismos horarios para levantarnos y para acostarnos promueve un mejor descanso y mejor calidad de sueño. 
  •  • Que el cerebro asocie la cama al dormir, no a realizar otras tareas que no sean el descanso. 
  •  • Moderar el uso de siestas, es mejor evitar siestas o si realizamos siestas, que no sean de más de 20 o 30 minutos. 
  •  • Evitar el consumo excesivo de cafeína o nicotina.

En el caso de que los trastornos de sueño persistan, se recomienda ver a un profesional. Desde SANCOR SEGUROS, nos comprometemos con el bienestar general de nuestros asegurados, por eso ofrecemos en los planes A2, A3, A4 y A5 hasta 30 consultas en psiquiatría y psicología con reintegro. La salud mental es una parte fundamental del bienestar de una persona, y el cuidado del sueño forma parte de ella.

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