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Por qué la programación es la profesión del momento

Es una de las grandes protagonistas del ámbito laboral y educativo actual. Aquí, todos sus secretos.

La flexibilidad laboral, la onerosa remuneración (muchas veces dolarizada) y la posibilidad de conseguir un excelente empleo sin la necesidad de contar con un título universitario, son algunos de los factores que explican por qué la programación se convirtió en una de las profesiones del momento.

 

Según un informe realizado por la plataforma GitHub, Argentina es uno de los países de mayor crecimiento en número de desarrolladores de software, con más del 40% de incremento anual. Este fenómeno está en consonancia con el notable aumento de ingresantes para estudiar carreras vinculadas al rubro. A tal punto que, a comienzos de este año, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) se vio obligada a retrasar el inicio de clases del primer año de Ingeniería en Sistemas de la Información por la gran demanda de inscriptos.  

 

“La tecnología está en constante evolución, con una demanda de software y aplicaciones que, año tras año, se expande cada vez más. En ese contexto, es lógico que todo lo que gire en torno a la Programación genere cada vez más y más atracción. Es una profesión que ofrece puestos bien remunerados, flexibilidad de horarios y un fácil acceso a recursos de aprendizaje, muchos de ellos online y hasta gratuitos. Ese combo hizo que cada vez haya más interesados en aprender a programar”, comenta Sebastián Décima, ingeniero y desarrollador de software, Head Of Development en Endava Rosario.

 

La etapa post pandemia, con un mundo atravesado por la virtualidad en la mayoría de los ámbitos de la vida cotidiana, con una inteligencia artificial que cada vez pisa más fuerte y la proliferación de empresas emergentes con la necesidad de desarrollarse tecnológicamente, también aceleró el crecimiento de la industria.  

 

“Hay varios motivos para explicar el auge de la profesión. El más obvio quizá sea la relevancia contemporánea de la tecnología, pero no es el único: también influyen la creciente automatización de procesos y tareas, la necesidad de digitalizar procesos comerciales –venta y vidrieras digitales online, pagos online–, y la demanda de soluciones tecnológicas en la mayoría de los sectores”, define Décima.

 

Mitos y verdades de la programación

 

La tarea de un programador consiste en escribir un código de computadora para crear software y aplicaciones. Esto incluye diseñar, desarrollar, probar y mantener programas o apps. “Los programadores deben analizar un problema y encontrar la mejor forma de solucionarlo a través del desarrollo”, resume Erica Alejandra Molina, ingeniera en Sistemas de Información, especialista en Seguridad Informática y gerente de Desarrollo IT en Metrotel. 

 

“El éxito de un programador dependerá de sus habilidades y cualidades –agrega Décima–. Esto incluye una sólida comprensión de los lenguajes de programación, la resolución de problemas, la creatividad, la comunicación efectiva y la capacidad de trabajar en equipo; además de un buen manejo del idioma inglés. También la capacidad de aprender y adaptarse constantemente a nuevas tecnologías”.

 

Los especialistas coinciden en que existen varios mitos acerca de esta profesión que convoca cada día a más argentinos y argentinas a lo largo y a lo ancho del planeta. “Dentro del universo de la Tecnología de la Información (TI), muchas veces se cree que todo es ‘soplar y hacer botellas’ y no es así. Hacer un cambio que al usuario le resulte amigable, requiere hacer modificaciones grandes que no siempre son visibles por los usuarios finales”, aclara Molina.

 

“Uno de los mitos más comunes es que la programación es aburrida y solitaria, cuando en realidad puede ser muy creativa y colaborativa. Otro es que se necesita ser un genio en Matemáticas para poder programar, cuando en rigor la mayoría de las tareas no requieren un alto nivel de habilidades matemáticas”, destaca Décima.

 

Programación desde la escuela

 

Según la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada por la Organización de las Naciones Unidas, el mundo afronta una transformación impulsada por la cultura digital, en la cual tanto el pensamiento computacional como la Robótica y la Programación asumen un rol preponderante.

 

Estos cambios tienen su correlato en el plano laboral: el 65 % de los niños y niñas que actualmente están incorporándose en el sistema educativo se desempeñarán en puestos de trabajo que todavía no fueron creados. En este sentido, resulta imprescindible que las escuelas incluyan Programación y Robótica en sus planes de estudios para que los alumnos puedan en el futuro desenvolverse satisfactoriamente dentro de lo que los expertos denominan “cuarta revolución industrial”.

 

Hay quienes ya se pusieron manos a la obra en la temática, como es el caso del Instituto Cooperativo de Enseñanza Superior (ICES), perteneciente a la Fundación Grupo SANCOR SEGUROS. Con sede en Sunchales, provincia de Santa Fe, ICES tuvo desde sus orígenes una identidad creativa e innovadora, vinculada a las nuevas tecnologías y a la informática.

 

Con el objetivo de proponer una nueva forma de estudiar, más inclusiva y a distancia, la oferta de ICES incluye educación secundaria presencial y en línea, para facilitar el acceso a la educación de estudiantes que viven en zonas alejadas y reducir la deserción escolar de la región.

 

Entre sus niveles ofrece el ciclo básico (con las mismas materias que en cualquier institución, pero enriquecido con inglés intensivo y alfabetización en Informática) y dos bachilleratos, entre los que se encuentra uno orientado específicamente a Informática, con el propósito de ofrecer a los estudiantes la posibilidad de utilizar, conocer y desarrollar saberes y capacidades que les permita abordar problemas y soluciones en el marco de las nuevas tecnologías.

 

“Enseñar Programación desde la infancia y la adolescencia es fundamental para preparar a las próximas generaciones para un mundo cada vez más tecnológico. La Programación fomenta habilidades como el pensamiento lógico, la resolución de problemas y la creatividad. Además, ayuda a los niños a comprender mejor cómo funciona la tecnología que los rodea, lo que es crucial en la sociedad actual y futura”, concluye Décima.

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