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¿Qué es el metaverso y qué posibilidades ofrece?

De qué se trata este mundo virtual, donde podríamos realizar nuestras actividades sin salir de casa.

La tecnología empuja cada vez más los límites entre la virtualidad y la realidad. En esa carrera meteórica, avanza a pasos agigantados el metaverso, un entorno digital en el que las personas pueden interactuar entre sí y con elementos virtuales en un espacio tridimensional. ¿De qué se trata esta nueva tecnología? ¿En qué áreas podrá implementarse? ¿Por qué, según los especialistas, revolucionará la forma en que nos movemos y vinculamos con el mundo físico real? 

 

Más allá del universo

“Meta” significa “más allá” y “verso” es una abreviatura de “universo”. El metaverso es un mundo virtual e inmersivo, al que se accede con dispositivos que nos harán sentir como si estuviéramos dentro del mismo. A través de sensores que registran nuestros movimientos físicos y expresiones faciales, avatares personalizables, y comunicación mediante chat de texto, voz y video, podríamos socializar, trabajar, jugar, comerciar, aprender y hasta hacer ejercicio.

 

Mark Zuckerberg, fundador y dueño de Facebook, definió al metaverso como “la evolución natural de Internet”. También se lo suele llamar “Realidad Extendida”, un fenómeno que se nutre de las ya más popularmente conocidas “Realidad Virtual” y “Realidad Aumentada”. Para ser más claros: dentro del metaverso, podríamos ingresar en nuestra tienda de ropa favorita y probarnos la prenda digitalmente, pudiendo así comprobar cómo nos queda sin la necesidad de ir al negocio físico ni desvestirnos. 

 

El videojuego Fornite bien podría ser otro ejemplo de cómo funciona el metaverso. Allí los usuarios juegan sus partidas, pero también adquieren productos y hasta asisten a conciertos virtuales, como los que dieron en su momento la cantante Ariana Grande, el DJ Marshmello o el rapero Travis Scott. “El metaverso es una Internet encarnada, donde estás y te sentís dentro del mismísimo contenido, compartiendo con otras personas experiencias que no podrías vivir en una aplicación 2D o en una página web”, dijo el mismo Zuckerberg.

 

En la matrix del metaverso

Si bien es común caer en el error de asociar al metaverso con el universo de los videojuegos, lo cierto es que su concepto es mucho más amplio. A tal punto que las empresas están analizando cómo posicionarse para sumarse a la ola de este negocio que configurará una nueva dinámica económica. 

 

En este sentido, el metaverso atraviesa diversas áreas: desde el campo social y educativo hasta el laboral, financiero y comercial. Incluso podría tener hasta su propia moneda virtual –en consonancia con las criptomonedas y las NFT– para llevar a cabo las transacciones pertinentes a cada ámbito. Por lo que no debería sorprendernos en el mediano/largo plazo, poder comprar y vender un vehículo o una propiedad en el mundo virtual, realizar reuniones laborales en oficinas virtuales, asistir a un curso en un aula virtual o juntarnos con amigos de una manera mucho más vivencial que las que ofrece Zoom, Google Meet o FaceTime.

 

El plano deportivo no es la excepción a la regla. El metaverso podría brindarles a los usuarios la oportunidad de recorrer el estadio de cualquier club del mundo, caminar por sus barrios aledaños y, finalmente, sentarse en la butaca a observar el partido de un equipo que está jugando a kilómetros y kilómetros de distancia. En el último mundial de fútbol Sub 20 que se disputó en Argentina, se llevó a cabo una prueba piloto transformando al estadio Único Madre de Ciudades, emplazado en la provincia de Santiago del Estero, en el primer escenario digitalizado para este tipo de competición. 

 

El futuro del futuro

Pese a lo tentador de la propuesta, aún quedan cuentas pendientes por resolver alrededor del metaverso. Una de ellas es su marco legal que todavía no está regulado como corresponde. 

 

En esta línea, la Unión Europea planteó la necesidad de establecer un plan normativo para evitar que las grandes empresas de tecnología dominen el espacio, relegando a aquellas con menores posibilidades de expansión. “Queremos asegurarnos de que la Web 4.0 se convierta en un entorno digital abierto, seguro, fiable, justo e integrador para todos”, declaró Margrethe Vestager, miembro de la Comisión Europea encargada de velar por el adecuado desarrollo de una sana competencia económica y empresarial. 

 

No es poco lo que está en juego: según un informe de Acumen Research and Consulting, el mercado del metaverso crecerá hasta alcanzar los cuatro billones de dólares en 2032. Sin ir tan lejos, en Europa se prevé que para 2025 se crearán casi 900 mil puestos de trabajo en torno a la temática.

 

El potencial del metaverso es infinito. Lo que resta comprobar es si podrá cumplir con sus expectativas. Así como ocurre en la actualidad con la inteligencia artificial, los expertos esperan tanto aciertos como errores. ¿Podrá implementarse como sus desarrolladores lo imaginaron? ¿Alcanzará la masividad o será un privilegio para unos pocos? El tiempo dirá si finalmente la ficción se convierte en realidad. 

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